Notas de interés sobre responsabilidad social empresaria
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CRISIS MUNDIAL: EL TRANSITO DE LA BONANZA A LA INCERTIDUMBRE DOLOROSA. ¿COMO VOLVER?

PUÑADO DE REFLEXIONES SOBRE LA ENORME DESTRUCCION DE VALOR. RECETAS. EL APRENDER A DISTINGUIR Y SOBREVIVIR. (Parte II)

Preparado por el Dr. Ignacio González García
(Noviembre 2008)

I - Perplejidad. Tiempo por sufrir. Miles de explicaciones … pero nada volverá a ser como era entonces. El hombre común (por estos días el paradigma del plomero estadounidense), no entiende, perplejo, lo que ha pasado. Los sistemas de seguridades e incertidumbres en los cuales vivía, se los cambiaron. El "hábitat" de intangibles que lo contenían, se hizo trizas en poco tiempo. Los medios de comunicación, llenos de opiniones de especialistas, le tratan de explicar las razones que causaron su actual perplejidad... pero no cambian un ápice su triste suerte. Súbitamente, a él y a todos los plomeros y trabajadores – de cualquier nivel – de todos los países del mundo, les cercenaron la confianza... les alteraron las referencias. Está perdido en su desorientación profunda, porque ahora duda cuando escucha "autorizadas inexplicaciones" de las del inentendible tipo como: "los 4 puntos cardinales son 3: Norte y Sur". Cuando socavamos la confianza estamos masticándonos los cimientos. La seguridad de que las cosas se desenvolverían en función de las expectativas previas, no existen más para los ciudadanos del mundo, incluyendo obviamente a los de Argentina. Reconstruir y volver a creer será una tarea colosal, e inevitablemente... de todos.

Crisis mundialInstituciones sólidas de antaño no lo son más, comportamientos esperados de honradez, honestidad y decencia han sido abandonados. La sorpresa creciente revolotea sin un rumbo definido y a la deriva. Los necesarios controles que funcionaban en lo aparente, han dejado muy en claro, que no fueron eficientes en lo real. Miles de signos de interrogación pululan por doquier y anidan en la gente, que poco puede aprehender lo ocurrido… y aún más, muchas cosas le hacen sospechar de la dimensión de lo que aún puede ocurrir. Algo muy importante ya no es como era, y la gélida incertidumbre distiende su velo sobre el futuro.

II - Crisis Mundial. ¿Pudo haberse evitado? ¿Fue súbito el maremoto y nadie pudo pronosticarlo? ¿Cuántos la percibían incubarse y callaron? ¿No había información e indicadores que denotaran la necesidad de intervenir, hacer cirugía mayor y parar el fenómeno? ¿Los análisis clínicos de los números no denotaban hiperglobulia de leucocitos? ¿No debiera haberse llamado, como aconsejan las patologías severas, a la junta médica de expertos mucho antes de la explosión? Autoridades de contralor financiero, instituciones gubernamentales, Bancos Centrales, evaluadoras de riesgos, funcionarios especialistas en la materia, ¿qué estaban mirando? ¿Ahora volvieron a la realidad todos de golpe para tratar de explicarlo? ¿La explicación es suficiente reparo? ¿El acuerdo no escrito o software relacional que teníamos como base de credibilidad era sólido o era un esquema que funcionaba en lo teórico pero que no en la práctica? ¿Qué estaban haciendo los que debían medir, evaluar, hacer seguimiento y monitoreo diarios, controlar, y tomar inmediatas acciones correctivas? ¿Cuánto tiempo tardará en recomponerse? ¿Cuánto tiempo tardará en volver a ocurrir? ¿No es época de volver a los Fundamentals, a lo básico, a lo que irradia el buen criterio dentro de los márgenes del riesgo razonable y tolerable, pero acotado y finito como requisito preponderante?

III - Los instrumentos, las incertidumbres y el descontrol. Multiplicación de instrumentos y prácticas financieras. Las regulaciones corrían de atrás. Derivativos. Fideicomisos. Opciones. Puts. Futuros. Paquetes (¿de valores o de papeles?) securitizados. Instrumentos financieros, creados para - teóricamente - acotar la incertidumbre, terminaban multiplicándola. Patrimonios expuestos a las reacciones histéricas de un mercado que hoy por una razón y mañana por otra, sube y baja (predominantemente esto último) en cifras astronómicas, sepultando valor. Especulaciones gigantescas, potenciadas por el infinito multiplicador que es la tecnología, siembran temor y aniquilan las seguridades que los humanos necesitamos para seguir adelante. Diarias sobrevaluaciones o subvaluaciones de expectativas, en una carrera loca, con los sistemas de control corriendo de atrás, o con las regulaciones inexistentes o a medio hacer, o con sistemas de controles internos y externos, aparentemente eficaces en lo formal pero profundamente ineficaces en lo funcional. La realidad camina por la vereda de enfrente, con su enorme divergencia con el discurso que finalmente se agota, y se arrodilla ante lo real, manifestándose precisamente en lo que tiene de inconcebible, en un colapso súbito de una pretérita fortaleza inexistente: allí aparece el drama real en toda su dimensión. ¿Por qué estos considerados? Quizás para que aprendamos por largo tiempo la conocida moraleja del nunca más!!!

Sin controles internos que funcionen, mal que les pese a muchos, no hay República, ni instituciones, ni derechos ni obligaciones: sólo la ley de la selva... el "estadio de la Naturaleza". En Argentina también. Las instituciones son control. La separación de poderes es control. El equilibrio emocional de quienes lideran es control. Los límites, las buenas prácticas, el adecuado manejo de las expectativas, el vivir en confianza en lugar de alertas como esperando la sorpresa, son los intangibles indispensables para que los seres humanos funcionemos de acuerdo a lo esperado. Es precisamente, ejercicio de la sabiduría el administrar el irremplazable control, porque cuando flaquea, provoca descontrol (por ausencia, o mal funcionamiento) o parálisis (por exceso, o por innecesario entorpecedor). Volver a gestionar, controlar, monitorear en serio, con el rigor de hacerlo "a la antigüa" - sin fisuras - y con valores y criterios no negociables, es parte de lo que charlamos más adelante.

IV - Retornando a los Fundamentals. Vuelta a las bases. Se replantean viejas discusiones. Quizás con alternativas no totalmente adecuados. ¿Privado o Público? ¿Más o menos Estado? ¿Autorregulaciones de los pares? ¿Más o menos controles? ¿Izquierdas o Derechas? ¿Cuánto es el "apalancamiento razonable": ¿10, 20, 30 veces? Todo parece dar base argumental a cambios de rumbo, que como mínimo debieran tener la virtud de ser pensados, mesurados, equilibrados, acordados y con sustento. Permítasenos reflexionar que quizás el volver a las bases implica algo mucho más profundo y probablemente diferente. Otra cosa.

Y aquí es inevitable distinguir: EL HARDWARE (las medidas, las herramientas y los instrumentos) versus el SOFTWARE (el ámbito, las inviolables reglas de juego subyacentes, las conductas, las maneras, las formas, los estilos, y las conductas son todas verdaderas células madres a la hora de reconstruír el tejido social). Presenciamos la batería de instrumentos y medidas financieras que deseamos traten de paliar el descalabro, y que se espera que comiencen a funcionar en sus efectos (el hardware de la operatoria), aunque todavía se busca intensamente el camino para dosificar adecuadamente las medicinas. Sin embargo, muy pocos visualizan que quizás lo que realmente se debilitó es el intangible software relacional entre la gente, lo que tiene que ver con las conductas de los hombres. Ese software de base no funcionó. Carente de controles que funcionen, esas garantías intangibles por todos descontadas como existentes, volaron, se deshilacharon, engañaron hasta que pudieron y finalmente explotaron. Cuando pasaban lista, los ingredientes del software relacional cantaban ausente. Ausente para la transparencia, para la honradez y la decencia, ausente para la dosis, el equilibrio, la sensatez y la mesura. Ausente para el saber decir que no. Ausente para el buen criterio. Ausente para los procesos educativos, de formación y capacitación, que además de agregar conocimientos aportan el "sano juicio del buen hombre de negocios". Ausente para el riesgo mesurado. Ausente para el accionar oportuno de la inteligencia colectiva. Ausente para los límites. Ausente para el mediano y largo plazo... Sólo la insistencia insalubre de privilegiar el cortísimo plazo y la desmesura del interés por llegar de cualquier forma al objetivo daban su firme "Presente". Pareciera futíl canalizar la elección únicamente entre privado o estatal. La discusión es si privado pero acompañado de estrictos y sólidos controles, permanentes, en manos de expertos sensatos y no entorpecedores del sector estatal, o la alternativa de público, pero transparente en tiempo y forma y con la participación de férreos, constantes y sólidos controles participando lo privado e involucrando el concepto de eficiencia y eficacia. Lo estatal no controlable y que no cumple sus objetivos, es hoy tan poco recomendable como lo privado carente de transparencia e impenetrable a controles saludables. Ya hemos probado, y muy largamente, que cuando a los humanos los dejamos sueltos sin ningún tipo de condicionamientos a sus conductas, se zafan inexorablemente. Los sistemas que estimulan los premios millonarios por alcanzar objetivos, tanto en el sector público como el privado, terminarán distorsionando las actitudes, haciendo que se llegue a ellos de cualquier manera. You get what you measure (finalmente, obtienes lo que mides). Pagar por lo que la gestión vale pareciera ser el camino... más que por los números a los cuales la gestión, trabajosamente, arriba. Dar lo mejor siempre, no por el premio a alcanzar. Es simplemente cumplir con las expectativas. La recompensa máxima no debiera exceder la retribución apropiada y acorde con el talento y el esfuerzo requeridos.

V - ¿Una nueva era? ¿Un nuevo capitalismo? Nada de ello. La discusión no parece radicar en ello. Las medicinas son simples, pero muy difíciles de generar, y encima de ello escasean. El tema crítico son las materias primas indispensables, (el intangible software que hace que el hardware sirva para algo) que se necesitan y que no son comodities. Reiteramos: son actitudes, son costumbres, son estilos, maneras, códigos, son convenciones inamovibles a respetar todas ellas hasta el fin, a pesar que en el mundo real se han abandonado en mucho casos. Ellas, vienen con el ser humano y son inseparables de los comportamientos colectivos en sociedad. Si se vendieran en algún laboratorio tendrían seguramente cotizaciones astronómicas en el mercado. Además, en este vuelo "back to the fundamentals" pareciera que en lo herramental, el camino es acotar notablemente los instrumentos y alternativas. Las modificaciones permanentes (a veces inentendibles para el no superexperto) de los instrumentos, terminan confundiendo al operador, o haciendo que el cliente “confíe sin entender”. Reducir la especulación, el grado de inseguridad, fortalecer el grado de confianza, restaurar el buen criterio, regular los límites, y delinear claramente por donde pasa el respeto a las reglas del arte. Es hora de no creer más que democracia y capitalismo racional equivalen a no controlar, o a la libertad total y absoluta, de la misma manera que pensar que la intervención de lo público es sólo entorpecer, sólo investigar o gestionar por cuenta y orden de lo privado. Acordar la sabia actitud médica de prevenir antes que curar. Intervenir a tiempo antes que tener que explicar. Lubricar al máximo los sistemas de alarma temprana y tener gente responsable, capacitada, educada, invulnerable a las presiones económicas y políticas, y en pleno ejercicio de sus atribuciones, tanto del sector privado como del sector público, que en forma articulada, atienda las señales de las alarmas y actúe inmediatamente en consecuencia. Cualquier solución, no podrá prescindir de todos estos intangibles que conforman el software incompleto de condiciones sin las cuales “nada” va a andar. Argentina no puede quedar afuera de este requisito que hoy es universal. La necesidad de cambiar en serio, sin gatopardismos ni patear las cosas para un "adelante" que no tiene fecha cierta, el reemplazo de la solemnidad por la seriedad, y la creacion de ciudadanía sana certificando el aprecio por ella en la concreción de la propuesta medulosa y ejecutable, son también ingredientes en esta receta que, por incompleta, no deja de pretender hacer pensar a quienes deben hacerlo.

VI - Final sin soluciones perfectas. Al rescate institucional de la gente. Salvatajes, estatizaciones temporarias, inyecciones de circulante, elevaciones o bajas de tasas de interés y tipo de cambio, garantías, etc., etc., sólo representan el arsenal temporario de hiperaspirinas para pasar el mal momento. Quizás la inteligencia alumbre las decisiones: hacer los mayores esfuerzos para no suprimir a la gente. Formarla. Educarla. Volverla a templar en la confianza. Ingenierizar y repensar la organización con los recursos humanos en el sistema que los contiene y nos contiene a todos. Ello requerirá una inmensa dosis de entrega y contribución (son parte de la solución) de la gente. Cada hombre/mujer deberá constituirse en titanes, en verdaderos "bombero anticrisis" participando del proceso de reconstrucción de las organizaciones. Será la hora del nunca mas declamar para dar paso, nada más y nada menos que la de hacer. EDUCAR en serio y con mayúsculas. La excusa de cortar el "gasto" en capacitación (miope visión) porque después los RRHH rotan y se van... debiera de una vez por todas ser visualizada como ¿qué pasa "si no invertís", no los capacitás para esta cruzada épica, no rotan y se quedan en la organización?

La reconstrucción no será instantánea, porque hay que restañar los valores, los sistemas, el cambio de las actitudes, los procesos seguros, los controles funcionando sin fisuras, el respeto riguroso por las reglas del arte de cada especialidad, todo ello con liderazgos impecables en los talentos y en las formas. La mejor solución instrumental naufragará si no va acompañada de honradez, decencia y sensatez. De lo contrario siempre estaremos repitiendo la historia, y oscilando, como la función del coseno, de más infinito a menos infinito, en ese pendular salto de la risa al llanto, del festejo al sufrimiento, de la demanda insaciable al amarretismo irracional, del descontrol como sistema, al estadio gendarme-policial... Ya casi como broche, El Cantar de los Cantares, identifica a la palabra "codicia" para nombrar el desenfreno que enceguece el entendimiento y lo arrastra todo hacia una destrucción que, sin embargo seduce, irónicamente prometiéndose como plenitud (Santiago Kovadloff)

¿Improbable? ¿Imposible? ¿Utópico? Puede ser, o quizás la realidad que viene nos haga cambiar de opinión. Lo utópico se convierte en realidad, simplemente cuando los humanos se dan cuenta que es la única salida. Que el Dios de cada uno nos dote de la resiliencia indispensable para repechar la cuesta. En nuestra querida Argentina, es hora de canalizar las energías para elevar a la potencia el hacer y obtener la raíz cuadrada del nivel cuasi beligerante de discusión. Sin entorpecernos. El futuro solo es concebible como una imagen construída alrededor del concepto de integridad y totalidad: los unos y los otros... los unos y los otros...LOS UNOS Y LOS OTROS. Que así sea.

Comentarios del público

17.May.2009 11:33:09 - Nombre: Enrique Fernandez Maito
Excelente. Las empresas debieran tomar notas de enfoques como el mencionado, y proponer a sus RRHH la discusión amplia e in company de estos temas.

10.Dic.2008 11:05:39 - Nombre: Raquel Cunto
Dr. GONZALEZ GARCIA: excelente su TRABAJO Y SERÁ CON "LOS UNOS Y LOS OTROS" que se saldrá. Hoy discutiamos con un grupo que: debe darse la mejor educación en estos tiempos, porque sino será muchisimo peor.´

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