
Preparado por el Dr. Ignacio González García
(Noviembre 2008)
Los reconocimientos previos. La crisis ya llegó. Los efectos del problema grave y global se irán sintiendo paulatinamente. Nadie puede predecir su duración ni su alcance tanto a nivel global como local. Los países líderes han comenzado a actuar con diverso herramental financiero y ayudas distintas. Es obvio que va a afectar a Argentina. Aquí el tema es empezar ya, no ignorarla, y controlar al máximo el impacto en beneficio de toda nuestra gente y nuestro futuro. En circunstancias como estas deben además multiplicarse los controles sobre el destino final de los fondos de ayuda. No subvaluar sus efectos, con sólo algunos involucrados y sin TODOS, no hay solución.
Las medidas. El "herramental Hardware". Medios orales y escritos propalan las recetas, a nivel mundial y regional. Aprendemos contra reloj las diferencias entre crisis, recesión, y depresión. Un arsenal de medidas generalmente coordinadas y masivas de tipo económico financiero, constituyen el “herramental hardware” para paliar sus efectos: salvatajes de bancos, aprobación de megapaquetes financieros, inyecciones gigantescas de moneda, garantía de los gobiernos, capitalización estatal de entidades financieras, compra de créditos tóxicos, ayuda a trabajadores con riesgo, etc. Aún así, muchos efectos no deseados se trasladarán a la economía real, esperemos que durante el menor tiempo posible. Parece sabio que Argentina evalúe y transparente el qué hacer en diversos planos, y coordinar su accionar con los países vecinos, ante la existencia de economías interconectadas. Los tiempos cuentan más que nunca. Como vemos más abajo las actitudes y las conductas son definitorias del resultado.
Los intangibles o el “herramental software”. En circunstancias de este tipo, se necesitará un ámbito de aplicación o precondiciones intangibles mínimas. Un marco indispensable de actitudes, maneras, estilos y conductas en el cual el “herramental hardware” pueda funcionar eficientemente. Los nuevos códigos. La envergadura de la turbulencia a enfrentar, demandan unión, grandeza, inclusión de todos, logros rápidos de consensos adecuados, sensatez, cordura, la apertura sincera a la participación de los mejores y más capaces. Bordar consensos sinceros nos permitirá fortalecer la alegría perdida, y renovar los esfuerzos de una vocación de grandeza resignada y parcialmente extraviada.
La sabiduría en la medicina, reclama urgente la “junta médica” y el monitoreo continuo cuando la patología es grave. La patria, su gente, y el futuro de Argentina están en juego. Nadie piense en sacar ventajas miserables, sino en poner el hombro y contribuir, de convocar, de diálogo real y fecundo, de dirigencia seria e involucrada y gobernados contribuyendo en la fortaleza el bien común y la deteriorada confianza. El temor impide participar, no hay sueños, no hay perspectiva de futuro... el miedo termina siendo el principal obstáculo para recuperar la economía, y para vencer el miedo es indispensable transparentar la verdad y no ocultar nada (Sarkozy).
Las actitudes y las conductas… no será ésta una oportunidad? Repetida la frase que crisis = oportunidad… sin embargo, esta vez sea quizás para nuestra Argentina, la ocasión para probar su validez, algo así como recomenzar desde el mojón 1 . Mirándonos en el espejo, aparece como impostergable un cambio profundísimo en la manera de relacionarnos. Se constituye en insustituíble la convocatoria y el respeto por la opinión de los expertos, el diálogo fecundo sin estrategias subterráneas, no condicionar las soluciones a preconceptos, aprender y reconocer de manera explícita los errores, no sacar ventajas políticas del entorpecer al otro, colaboración en serio y no declamativa, oficialismo y oposición – como ya vemos que ocurre en países vecinos – coincidiendo sobre los Fundamentals. Alguna vez debemos canalizar nuestras energías colectivas en estrechar lazos y no en fragmentarnos. Pensar y actuar en favor de todos y no en contra de alguien.
Ya habrá tiempo, luego del vendaval, de diferenciarse políticamente en la propuesta y el enfoque de los detalles. El drama presente es buena circunstancia para coordinarnos desterrando cualquier forma de violencia. Habrá que reemplazar la información distorsionada por la veraz, la exaltación de los espíritus por la mesura, la miopía de “los unos o los otros” por la visión integradora de “los unos y los otros”, y más y más República. Los 3 poderes funcionando a pleno, articulados en el facilitamiento de soluciones serias, y corrigiendo el rumbo toda vez que sea necesario. El delicado equilibrio entre lo permitido y lo que no debe hacerse bajo el manto de un salvataje, requerirá de una enorme cantidad de claridad y publicidad de los actos de gobierno. La rendición de cuentas no puede estar ausente de este proceso.
Lo que la gente necesita. Apoyo. Socorro razonable y ético. La ayuda selectiva a algunos sólo agravará las consecuencias. La urgente formación de Comités de Crisis coordinados por los mejores administradores, de todas las extracciones, construyendo una red de amortiguación permanente que procese mecanismos para abrochar consensos lógicos y operar. Sabiduría para evitar despidos, a la vez que capacitar los recursos humanos al máximo para aumentar su empleabilidad y fundar equipos de verdaderos “bomberos anticrisis”. Algunas expectativas inflacionarias protectivamente incluídas en los precios también será inteligente que comenzaran a desactivarse.
Las empresas deben ser rentables, recordando que la rentabilidad final es función no solo del margen, sino también del volumen… la inclusión demanda más consumidores a precios razonables. La ayuda crediticia a empresas temporariamente en aprietos, será indispensable para evitar la destrucción de valor. La gravedad no da espacio a las viejas antinomias entre empresarios y trabajadores… el “bote” es uno solo: La Argentina... y los incluye a todos. Las culturas del paro entorpecedor y de la dilación sorda en atender demandas, deben cambiar de raíz, ante un mundo nuevo de articulaciones diferentes. Si los acuerdos prevalecen sobre la lucha, si atravesamos los puentes de la discordia a la concordia, habremos hecho una contribución extraordinaria para no condicionarles el futuro a nuestros jóvenes.
Y de paso… Argentina se debe una oportunidad de remediar para siempre ciertas conductas crónicas. El apego a la ley y el dejar de gambetear a la normativa, la evolución permanente hacia la no evasión ni elusión, el tomar por las astas el problema de la seguridad, el empleo y la inflación e incluirlos en el discurso y el accionar de todos, sin pase de facturas. Mesura en las medidas a llevar a cabo, visión de mediano y de largo plazo extendiendo el pobre horizonte de la próxima elección. Una Argentina que clama por un enorme acto de contrición de TODOS más que un permanente inventario de culpas, con los trabajadores apoyando a la empresa que los emplea consensuados con empresarios que cuidan sus recursos humanos. Restañando el principal intangible de la sociedad civil: La confianza. Una Argentina donde se revitalicen la honradez, la decencia, y la honestidad como cuestiones fundamentales... puesto que ya hemos probado que sólo con la capacidad e inteligencia sin las anteriores, no alcanzan, no nos sirven y dañan nuestra proyección como país.
Concluyendo: No va a andar el “hardware” sin la presencia del “software”. Este último será, definitivamente, más importante que el primero. El hardware se puede corregir, cambiar, reemplazar, pero el desarrollo del “software relacional” o los intangibles indispensables (actitudes y conductas) no son un evento o una síntesis declarativa, sino un proceso que consume tiempo y que solo agrega valor cuando se cristaliza en la concreción real de un cambio profundo en nuestra manera de relacionarnos. Sin paz y sin concordia no hay salida posible. Dosis, balanceo, sensatez, dedicación full time, cierran este inventario incompleto sin los cuales no seremos. Utópico? Quizás la dimensión del fenómeno lo haga posible. Que así sea... y que el Dios de cada uno nos ayude.